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Cómo conservar el vino en casa

Vino en casa

El vino se conserva bien en casa si se respetan cuatro condiciones básicas: temperatura estable entre 12 y 16 grados, ausencia de luz directa, humedad suficiente para que el corcho no se seque y posición horizontal para los vinos con tapón de corcho. 

No hace falta una bodega profesional, con un armario interior oscuro, alejado de fuentes de calor, cumple la función perfectamente para la mayoría de los vinos.

La mayoría de los vinos que se compran no necesitan condiciones especiales de conservación porque están pensados para beberse en los meses siguientes a la compra. Pero si tienes reservas, gran reserva, vinos de colección o simplemente quieres que una botella aguante bien varios meses en casa, las condiciones en las que la guardas importan.

¿Cuánto tiempo aguanta un vino en casa?

No todos los vinos se conservan igual. La mayoría de los vinos blancos jóvenes y rosados están pensados para consumirse en el año o dos siguientes a la cosecha. Los vinos tintos con crianza aguantan bien entre tres y ocho años dependiendo de la bodega y la añada. 

Los gran reserva de buenas añadas pueden evolucionar positivamente durante diez, quince o incluso veinte años en las condiciones adecuadas. Los vinos generosos como el Jerez, una vez abiertos, pueden conservarse semanas o meses gracias a su proceso de elaboración.


Conservar vino

Si tienes dudas sobre el potencial de guarda de un vino concreto, puedes consultar nuestro artículo sobre diferencias entre crianza, reserva y gran reserva.

La temperatura, el factor más importante

La temperatura de conservación ideal para el vino está entre 12 y 16 grados centígrados. Lo más importante no es llegar a ese número exacto sino mantener una temperatura estable. Los cambios bruscos de temperatura son más dañinos que una temperatura ligeramente alta o baja pero constante.

A temperaturas por encima de 20 grados el vino envejece más rápido y puede perder frescura y estructura. Por debajo de 8 grados la evolución se detiene casi por completo, lo que no es un problema a corto plazo, pero tampoco es ideal para una conservación prolongada.

La nevera doméstica, que ronda los 4-6 grados y tiene cambios de temperatura frecuentes por la apertura de la puerta, no es un buen lugar para conservar vino durante meses, aunque sí sirve para enfriar una botella antes de servirla.

La luz

La luz ultravioleta degrada los compuestos aromáticos del vino y puede alterar su sabor con el tiempo. Por eso las botellas de vino de calidad son siempre de vidrio oscuro. En casa, el enemigo principal es la luz solar directa. Un armario interior oscuro o un hueco bajo las escaleras es perfectamente válido. La luz artificial difusa no supone un problema relevante.


Armario vino botellas

La humedad

Una humedad relativa de entre 60 y 80% es la ideal para conservar el vino. Si el ambiente es demasiado seco, el tapón de corcho puede encogerse, dejar pasar aire y oxidar el vino. Si hay demasiada humedad, puede aparecer moho en el exterior de la botella, aunque esto no afecta al vino en sí mientras el corcho esté en buen estado.

En casa, si no tienes un espacio con humedad controlada, basta con no guardar el vino cerca de fuentes de calor seco como radiadores o calefacción.

La posición de la botella

Las botellas con tapón de corcho natural deben guardarse en posición horizontal. Así el corcho permanece en contacto con el vino, se mantiene húmedo y no se contrae. Una botella guardada en vertical durante meses con tapón de corcho corre el riesgo de que el corcho se seque y permita la entrada de aire.

Las botellas con tapón de rosca o con corcho sintético pueden guardarse en vertical sin problema, ya que no dependen de la humedad para mantener el sellado.

Los espumosos deben guardarse también en horizontal o ligeramente inclinados, y siempre en un lugar fresco para preservar la presión interna.

Las vibraciones y los olores

Las vibraciones constantes alteran el sedimento de los vinos con crianza y pueden interferir en su evolución. Evita guardar el vino encima de la lavadora, junto al frigorífico o cerca de altavoces.

Los olores fuertes pueden penetrar a través del corcho si la exposición es prolongada. Guardar el vino junto a productos de limpieza, pinturas o alimentos muy aromáticos no es recomendable.

Soluciones prácticas sin bodega

Si no tienes bodega ni espacio especial para el vino, estas son las opciones más realistas:

Un armario interior en una habitación sin calefacción directa, oscuro y alejado de la cocina, es la solución más sencilla y suficiente para la mayoría de los vinos.


Vinos nevera

Una vinoteca doméstica es una nevera diseñada específicamente para conservar vino a temperatura constante entre 10 y 18 grados. Las hay desde 80 euros para diez o doce botellas hasta modelos de varios cientos de euros para colecciones más grandes.

El sótano o garaje de una casa, si no tiene variaciones extremas de temperatura en verano, puede ser perfectamente válido.

¿Y después de abrir la botella?

Un vino tinto abierto, bien tapado con su propio corcho o con un tapón hermético, aguanta entre dos y cuatro días en un lugar fresco. Los vinos blancos y rosados aguantan algo menos, uno o dos días, y es mejor guardarlos en la nevera una vez abiertos.

Los vinos generosos, como el Jerez seco, aguantan semanas una vez abiertos gracias a su mayor graduación alcohólica. Los vinos dulces también aguantan bien por su contenido en azúcar.

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